domingo, 24 de marzo de 2013

El espacio en el Palacio de Bellas Artes



Palacio de Bellas Artes, México DF (1904 - 1934)




Para esbozar el espacio absoluto dentro de la presente obra arquitectónica es necesario comenzar por hablar de dimensión y proporciones de la obra, con respecto a la ciudad y al usuario. El palacio de bellas artes fue planteado para ser un edificio de carácter monumental, un centro y símbolo para la ciudad de ese entonces y del futuro. Con sus 96 m de frente por 116 de largo, de manera muy general la planta tiene forma rectangular  tendiendo a ser un cuadrado, mientras que su altura es de 52 metros hasta el espiral y 42,5 m hasta el techo lo que las deja con proporción casi de 1:2 con el frente de la planta, se nos muestra un fuerte eje de simetría justo en el centro de la fachada principal y en varios elementos subdivididos que conforman las fachadas. En el interior, es intencional conservar el carácter monumental y solemne del edificio, la puerta principal es un homenaje a las culturas prehispánicas pues asemeja la entrada de un templo. El trazado se concibe con líneas y planos propios del Art Decó  en el que se geometrizan las formas y se crean bloques cubistas, Boari diseñó la ornamentación con líneas curvas que inspiran a la naturaleza. En general, todos los elementos, incluyendo los estructurales, son motivos decorativos, con una fuerte tendencia a la verticalidad.

En cuanto al espacio relacional, los materiales que constituyen el palacio de Bellas artes el que se percibe predominante es el mármol en sus diferentes colores, en las fachadas está revestido íntegramente de mármol blanco italiano, las puertas son de hierro, en el interior  nos encontramos con mármol de diferentes colores, la gran cúpula que cierra el vestíbulo es un armazón de metal recubierto con nervaduras de cobre, laminillas de ónix translúcido y cerámica.  La relación de lleno vacío la percibimos como la de un volumen escarbado, de carácter pesado y poco penetrable, dado por el carácter monumental del edificio. En cuanto a  la estructura Boari contrató a la compañía estadounidense Milliken Brothers, que diseñó y fabricó en su totalidad la estructura metálica de soporte, la cual se cubrió de concreto y se revistió en su exterior con mármol de Italia, sobre éste se esculpieron todos los elementos de sus fachadas.

Una de las categorías del espacio concebido es la luz, misma que en el interior es escasa, se utilizan lámparas para proporcionar la iluminación necesaria, estas están encendidas durante todo el día, lo que nos deslinda de la sensación del paso del día en el edificio.
El color al interior lo proporciona el mármol queretano, que es de color rojizo, se combina perfectamente con el negro de la escalinata central, mientras que el exterior se recubre enteramente de cantera blanca, contrastando con las cúpulas de hierro, color naranja, la textura propia del mármol, lisa y fría adquiere ritmo al momento de observar de lejos las juntas entre los diferentes bloques de la fachada y la ornamentación curvilínea.





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